3º MEETING COMPAÑÍA DE LAS OBRAS – LATINOAMÉRICA – Intervención de Giorgio Vittadini

29 de marzo de 2008

3º MEETING COMPAÑÍA DE LAS OBRAS – LATINOAMÉRICA – Intervención de Giorgio Vittadini

3º MEETING COMPAÑÍA DE LAS OBRAS  –  LATINOAMÉRICA

Intervención de Giorgio Vittadini

 

1°) ¿Qué juicio tenemos sobre la situación social y política de América Latina?

2°) ¿Qué juicio tenemos sobre la experiencia de las obras en marcha?

3°) ¿Cuál es el paso de experiencia que urge en este momento.

4°)  Las consecuencias operativas de esto.

 

Comienzo por el primer punto, en qué situación nos encontramos?

Muchos aportes, por ejemplo de Brasil, Argentina, Venezuela, dicen que la situación política en América Latina parece caracterizada por un creciente rol del estado en la vida social y económica.

Hay un estatalismo de izquierda que defiende con palabras el bien común y los derechos de los más pobres en base a programas centrados en la redistribución de las ganancias y en la “eliminación” de la injusticia social (que lleva en muchos casos a clientelismo político, a populismo y asistencialismo), y en el otorgamiento de subsidios.

Es un plan que prevé la realización del socialismo dentro de la estructura del estado democrático, es el caso de Brasil, o alimenta un clima social de choque sobre opuestos intereses de partes (sindicatos, empresas, clase política e Iglesia, estado vs. privados), es el caso de Argentina.

O bien existe una dificultad de enfrentar, a pesar de esto, el tema de las desigualdades sociales que caracterizan todavía a muchos países.

En este clima, se repite siempre en los aportes, en este clima de creciente estatalismo, la persona ante todo, no es el tema central.

Existe un desarraigo y una indiferencia por los valores tradicionales, los vínculos sociales se desalientan y el populismo tiene un lugar preponderante, es decir, sustancialmente hay un regreso a los años setenta, no se le da el nombre de teología para la liberación, pero la idea es que la política y el estado son los que pueden resolver los problemas de América Latina.

Es como volver atrás treinta años.  En esta situación también la Iglesia se ve en dificultades.  Como denuncian los amigos de Chile, en ciertos casos se reduce a un espiritualismo, por un lado y por otro el trabajo, la empresa y la política son otra cosa.

O bien se asocian con estos ensayos estatalistas antes mencionados.  Y esto nos ubica ante una pregunta pesada teniendo en cuenta que dentro de unos meses, en mayo, se llevará a cabo la CELAM con el Papa.  La pregunta es: ¿cómo se llega a esta cita?

Con relación a este primer punto, a esta situación de dificultad, a este regreso a la ideología (que por otra parte, agrego yo, parece bloquear los procesos de desarrollo que deberían poner a América Latina, sobretodo a determinados países como Brasil, a la vanguardia del desarrollo mundial. Deberían verse desarrollados como China, India, como protagonistas y no bloqueados para este desarrollo).  Nuestro amigo Juvenal Ríos, nuestro gran amigo peruano, amigo epistolar de don Giussani, ex alumno del Che Guevara, sintetiza y subraya, en el saludo que nos manda, como siempre, los dos problemas de América Latina.  El primero radica en el significado de la experiencia misma de América Latina que yo aprendí durante años de ustedes.  Es un continente que nace sobre la unidad de lo distinto, nace a partir de la Virgen de Guadalupe como la unidad de pueblos diversos, nace con una hipótesis incluso olvidada por muchos católicos, cuando en el 50º aniversario del descubrimiento de América hicieron pactos con tesis dualistas, la tesis del imperialismo, en vez de decir que la Iglesia Católica, el catolicismo, a diferencia de Norteamérica, hizo, promovió una unidad de pueblos, nació sobre la unidad del mundo de los indios y del mundo europeo a pesar del aprovechamiento y de la violencia que siempre existieron en el mundo y siempre existieron también aquí.  Ubicó en el origen de América Latina el intento de unidad de pueblos contra los enormes aprovechamientos que existían, contra las violencias, contra el hombre, todas cosas que existían en gran dimensión incluso antes del descubrimiento de América y también contra las prepotencias que existieron luego pero, dice nuestro amigo peruano, esta tierra nació como intento de unidad, de una libertad, lo que decía la Virgen de Guadalupe en su mensaje, remotivando a la historia, una unidad de pueblo, un nuevo pueblo, una libertad de unidades diversas, tanto más preciosa ahora cuando parece que los grandes conflictos tengan que ser resueltos, cómo decirlo, libanizando el mundo, dividiendo las culturas, llegando a la incomunicabilidad de las religiones y de las tradiciones, llegando a instaurar el caos en el mundo, a dividir el mundo.

      Es una hipótesis diversa el intentar una unidad de culturas que va mucho más allá del multiculturalismo, porque si el multiculturalismo es simplemente tener en cuenta lo distinto separándolo, la idea de una cultura que nace de las diferencias, que se ve en América Latina en las caras de la gente, que es blanca, india, mestiza, negra, que es mulata, de las caras mismas de un pueblo que es esta unidad, esta unidad es mucho más que el multiculturalismo o la división o la oposición.  Entonces él dice, es como si se abandonase esta idea, como si se abandonase haciendo una lectura ideológica de la historia, una lectura de la historia tomada de un mundo masón, de un mundo que culturalmente quiere releer de una manera equivocada lo sucedido.  Cómo renunciar a este intento de unidad que fue y que quería ser América Latina?

Entonces el abandono, justo aquí en nombre de la ideología, del deseo del hombre nuevo que estaba también en el origen de la misma teología de la liberación y de muchos intentos.  El abandono de la idea de un hombre nuevo, de un hombre nuevo que naciera y que floreciera de las diversidades, un hombre nuevo que no abandonase la religión, el pueblo, pero que fuera este resultado de una cocción de pueblos que renacían.  Él dice, es como si se abandonase esta idea.  Y si en América Latina se abandona esta idea del hombre nuevo que nace de la unidad de pueblos, no existe más nada, no existe ni siquiera la tradición cristiana europea, también abandonada, no existe la fuerza económica incluso construida sobre tantas violencias, como es el caso de Norteamérica, no hay nada.  Existe una copia mal hecha de otras partes del mundo, no existe ni siquiera el ímpetu antipersonal, existente muchas veces en Asia.  No se sabe ya qué es América Latina porque no puede existir sobre ensayos ideológicos que son viejos, que son borradores mal hechos de cosas que el resto del mundo abandonó.

Me parece que esta lectura es la lectura justa.  Estamos en un contexto de gran confusión en el cual si la Iglesia sigue  el espiritualismo o la ideología,  es vieja también ella.  Si la política sigue el estatalismo es súper vieja y bloquea también la fuerza económica, el progreso, la posibilidad de usar recursos que un continente como éste tiene.  Este es el contexto de confusión en el que nos encontramos.  Confusión como retorno a las ideologías, como abandono de aquella promesa hecha por la misma Virgen de Guadalupe y que frente al ensayo masón de muchos nacionalismos, incluso ahora de izquierda, subyace como unidad del pueblo latinoamericano.

 ¿Qué oponemos nosotros?  Segundo paso de esta confusión, de esta confusión de ensayos, se podría decir nacionalistas, en ciertos casos incluso de personajes que representan la locura, que hacen correr el riesgo de llevar a América Latina a los resultados a los que llegaron los nacionalistas modernos de izquierda, algunas décadas atrás en Asia o en Europa Oriental. 

 ¿Qué oponemos, qué quiere decir Compañía de las Obras, intento desde abajo, etc, etc.?  Teniendo la percepción que no es este el camino, incluso si en muchos casos, por proyectos asquerosamente mezquinos, estos intentos nacionalistas son, en Europa o también en Norteamérica, abrazados por cierta prensa y cierta política como novedad, ciertos dictadores violentos están afirmados como una alternativa al imperialismo, pero por lo demás en Europa hoy se habla de alternativa al imperialismo incluso frente a cierto terrorismo islámico o a ciertos estados.  ¿Qué es lo que se opone a esto que justamente nosotros entendemos no es la respuesta, nosotros que no nos hemos jamás casado con el imperialismo económico pero no nos casamos tampoco jamás con esta reducción política, con este nacionalismo y con este estatalismo?

 

 2°)  Se tiene la conciencia, dicen muchos, que estas Obras son algo distinto.  Lo decía antes Bolívar, que estas experiencias de obras son un punto en el cual, lo decía antes en muchos momentos, en Bahía, en las favelas, en tantos intentos empresariales, en ciertas obras de caridad, son una novedad, un punto en el cual de alguna manera no se espera al estado como gestor de la obra, no se espera  el gran proyecto político, no se espera en otro que resuelva de manera asistencialista nuestros problemas.

Se siente como un punto en el cual hay una pasión por la vida, dicen los venezolanos, en el cual se responde a las necesidades directamente, dicen los argentinos, en el cual se valoriza todo y a todos, cualquiera sea el origen de su presencia, ya sea una presencia cristiana, proveniente de CL, ya sea una presencia del hombre común, por ejemplo se subraya el inicio de la colecta del banco alimentario como una novedad.  Se percibe que hay algo de nuevo en estos ensayos, ensayos nacidos desde hace poco o intentos encontrados, grandes intentos como el del padre Picao en Brasil, o de Zerbini en San Pablo, u otros intentos.  Se entiende que, nos dice siempre nuestro amigo De Rios, que hacer obras quiere decir amar al hombre, moverse por lo humano, partir de una experiencia de bien (me viene incluso a la mente la gran obra del padre Pantaleo), esto se entiende y es por esto que se hacen estas obras.  Son intentos en marcha, ahí donde uno está, en las escuelas, pienso en todas las escuelas de San Bernardo y en tantos otros lugares, se entiende que esto es algo bueno. 

¿Cuál es el paso de experiencia que falta, si se tiene el juicio que en el punto donde se está, en esta gran confusión, esto corresponde al deseo que se tiene?  Se entiende hoy que es una cosa buena y por esto no nos interesa nada de todo el resto, pero ¿cuál es el paso de experiencia? 

Tercer punto sobre el cual quiero detenerme.  Y me quiero detener diciendo cuál es la carencia que, al menos a partir de los aportes, yo veo.

Es como si entre el primer punto y el segundo no existiera nexo.

Como si frente a esta confusión de América Latina, quien habla, quien está comprometido en obras, quien está construyendo algo, lo hiciera, pero a la pregunta sobre ¿qué tiene que ver lo que hace respecto a este gran movimiento?, no hay respuesta.

Como si fueran dos mundos paralelos, como si fuera el mundo de los grandes proyectos políticos de los que hablan los diarios, de las grandes elecciones, y el mundo de las escuelas, también de las universidades, pienso en el caso de Perú.  Pero como dos mundos paralelos.  Esta es quizás la debilidad, y por ende la pregunta para hacerse es:

 ¿Cuál es el nexo entre lo que se está haciendo, positivo, importante, que realiza una respuesta, lo decía ya Bolívar, pero casi perdido frente al todo y por ende incapaz de ser todavía un juicio cultural donde cultura significa el nexo con todo, conciencia, crítica y sistemática dice Giussani, de una experiencia en marcha, es decir crítica, que entiende partiendo de un punto lo que vale para todo, sistemática, que pone en orden los factores?

 Si uno preguntase qué tiene que ver lo que hacés con los grandes dictadores, qué tiene que ver con la política, correría el riesgo de quedarse casi perdidos, silenciosos, diciendo, bueno, “esto es bello”.

En cambio, para que lo que se está haciendo tenga una respuesta, es necesario que sea una respuesta a todo, es necesario tener la conciencia de cómo responde ya a todo, de cómo lo que se está haciendo, quizás en puntos perdidos del continente, incluso cuando ni siquiera aparece en los diarios, incluso cuando no está subrayado por los políticos, es algo que vale no porque será grande, no porque será ejemplar, no porque se transformará en proyecto político, sino que ya ahora tiene grandes dimensiones.  La pregunta, y según mi opinión el punto crucial, es preguntarse cuál es el nexo entre las dos cosas, porque sino, a pesar de tener una conciencia sobre lo bello que se tiene se corre el riesgo de quedar confinados.

Se corre el riesgo de hablar de las cosas e incluso nosotros teniendo adentro la idea de que son bellas pero son pequeñas, son insignificantes, marginales, son importantes espiritualmente pero como juicio sobre la historia y sobre la vida no importan.

Como si se jugase otro campeonato, inferior, porque no se tienen las dimensiones, la fuerza, la cantidad.  Y en cierto modo entonces se termina corriendo el mismo riesgo que tanta gente comprometida en la teología de la liberación.  Que habiendo, como nosotros, dado todo en muchos puntos perdidos del mundo, de América Latina, en un determinado momento, se perdió viendo que su intento no aparejaba liberación, que las estructuras de injusticia existían aún, que el mundo nuevo no llegaba, que incluso una vida consumada en una favela no significaba la redención de un continente.  Que, como lo decían entonces, el sujeto revolucionario no nacía.  Corremos el riesgo de tener el mismo peligro, y nosotros no nos casamos con los dictadores que dicen responder a esta posición, pero por esto estamos quizás todavía más perdidos.

 3°) El tercer punto, la experiencia, ¿qué requiere la experiencia en marcha? es el punto crucial.

Es el nexo entre lo que acontece (que no describo extensamente también porque será el tema de estos días) y el todo.

Y aquí es necesario hablar de nuestro origen.  Aquí, en este tercer punto positivo, es necesario decir que somos cristianos.  Es necesario profundizar el significado de hacer obras para todos pero partiendo del hecho cristiano.

Y es necesario ir al origen de lo que hacemos que está aquel encuentro con el hecho cristiano que viene del carisma de don Giussani.  Es necesario preguntarse qué quiere decir que los cristianos hagan obras.  Es necesario preguntarse cómo don Giussani nos enseñó a hacer obras siendo cristianos.  Cómo nos enseñó a percibir el nexo con el todo de un oscuro intento, en algún punto del mundo, incluso en los puntos más perdidos.  Porque, y aquí comienzo este tercer punto, el anuncio cristiano da inmediatamente la certeza de la victoria.  Inmediatamente tiene la pretensión de encontrar en lo que se hace, al Dios que se hizo hombre y que vive en un pueblo.

Tiene la pretensión de ser definitivo, de ser un mundo nuevo, tanto es así que don Carrón siempre cita a San Pablo cuando les dice a las primeras comunidades perdidas, a las de Corinto, en un mundo aún pagano, en el que los cristianos eran pocos centenares.  Les dice: no les falta nada para anunciar la salvación.

La pretensión cristiana no es la de la teología de la liberación por la cual es necesario que crezca el sujeto revolucionario y entonces Cristo vencerá.  No es siquiera de otro mundo, espiritual, contrapuesto al material.  Es la pretensión que implica que, viviendo en un punto perdido (diez, quince, tres personas) una respuesta a la necesidad, se es ya respuesta a todo.

¿Por que?  ¿Por qué esta pretensión?  ¿Por qué esta conciencia?  ¿Por qué la pretensión de que el encuentro con Cristo, vivido como inicio, como método de la respuesta a la necesidad, ya permita esta percepción de victoria?.

 ¿Qué implica, y aquí citaré lo que dice Giussani, esta novedad?  La pretensión absoluta, la categoría es la liberación repentina, hay una liberación que no espera la política, no espera el cambio de las estructuras, es inmediata.  La obra cristiana permite una liberación inmediata.  No espera que la política cambie las estructuras y luego traiga de a poco un cambio del mundo.  Pero en el momento en el que se planta frente a la necesidad ya permite a quien obra y a quien encuentra, incluso si es pobre, una experiencia de liberación.

 ¿Por qué?  Porque, dice Giussani, el problema fundamental del hombre, la definición del hombre, es ser deseo de verdad, de justicia, de belleza.  El hombre, como su naturaleza, es este deseo, es esta pregunta por el significado.  Es este deseo al bien.  Pero si yo inicio una acción descuidando esto, puedo construir el mundo más justo que pueda pensar construir con las estructuras políticas, pero estas estructuras serán, antes o después, opresivas.

 En cambio debo construir ante todo un lugar donde el primer punto sea esta mirada.  Sea esta atención al deseo.  Sean estas ganas de mirar estas exigencias.  Dice don Giussani en el libro “El yo, el poder, las obras” en el que describe este modo de obrar.  El deseo es como la chispa con la que se enciende el motor.  Todos los movimientos humanos nacen de este fenómeno, de este dinamismo constitutivo del hombre.  El deseo enciende el motor del hombre, entonces se pone a buscar el pan y el agua, se pone a buscar el trabajo, a buscar la mujer, se pone a buscar un sillón más cómodo, una morada más decente.  Piensa en por qué es que algunos tienen y otros no tienen, piensa en por qué ciertas personas son tratadas de determinada manera y él no, justamente en virtud del engrandecimiento, de la dilatación, de la maduración de estos estímulos que lleva dentro y que la Biblia llama globalmente corazón.  Y yo llamaré también razón.  Y en otro punto dice, hablando del sentido religioso: es el elemento dinámico que a través de las preguntas fundamentales guía la expresión personal y social del hombre, el factor fundamental en el que se expresan en el hombre, a través de preguntas, inquietudes personales y sociales.

 Un hombre cristiano en primer lugar mira a la otra persona, y la mira así, se hace su amigo, y hace lo posible para estar frente a él.  Lo que hay en la obra de los Zerbini, del padre Picao, lo que hay en la obra de padre Pantaleo y lo que hay en tantas obras cristianas que nacieron como las Misiones Jesuíticas, en el inicio, la predicación cristiana es ante todo una amistad, una compañía, en la cual no espero que cambien las políticas sobre las favelas pero me pongo con vos a compartir esta necesidad, y vos no estás solo y por ende yo te anuncio que con vos está Jesús.  Que Dios se hizo hombre y que vive con vos.  Te mira de verdad.  Te anuncio que tu vida es una esperanza, que así como estás, podés esperar.  Ante todo te anuncio la fe, es decir te digo que Cristo habita con vos, que Dios que se hizo Hombre está con vos y te quiere mucho.  Y yo con Él te quiero bien y me transformo en amigo tuyo y vivo esta amistad cristiana que desde el inicio se llamó comunidad cristiana, que no es funcional a ninguna otra cosa, no es funcional a la política.  Yo no puedo transformar como en ciertos puntos de América Latina las comunidades cristianas en secciones de un “partido del trabajo”.

Pero la vivo como comunidad en las cuales el sacramento y la amistad son la primera dimensión.  El anuncio de Dios que se hizo hombre es la primera cuestión, no reducible a nada, cuestión en la que se ve una diversidad en marcha del hombre que existió y que existe.  La misma amistad que desde la Virgen de Guadalupe fue en adelante, el inicio de este pueblo.  De hecho la primera dimensión social de esto es la caridad, yo hago todo con vos, en la condición en la que estoy.  Hago lo posible con vos, si te falta el pan trato de dártelo y trato de de estar con vos todos los días.  Trato de ayudarte a educar a tus hijos, me pongo con vos en tu realidad.  De hecho dejo de ocupar las casas, como dice Zerbini, y comienzo a juntar plata para vivir mejor.  Me hago cargo del pobre así como es, pero lo hago porque vos sos válido, porque vos no sos un número como lo sos en cualquier proyecto liberal y en cualquier proyecto socialista.

Vos vales ahora y yo te abrazo ahora, sos mi hermano, estoy con vos, sos parte de este pueblo y tu destino valdrá siempre.  Y para hacértelo ver me pongo a tu lado, vivo con vos, no te hago un discurso político para luego ir a vivir como socialista al country de los potentes, o bien para decirte que vos serás sacrificado en pos del cambio del mundo.  Comienzo a vivir con vos la dimensión de la comunidad cristiana y vos podés percibir esta diversidad porque el anuncio de una excepcionalidad, de una diversidad humana posible, de una experiencia humana que puede cambiar, lo ves vos.

El inicio de este cambio es la comunidad cristiana como lugar del cambio normal, en el que el sentido religioso, este deseo de verdad, justicia, belleza, encuentra una respuesta.  Es necesario leer los libros de Giussani.  Cuando él habla de las dimensiones de la Iglesia, una, santa, católica, apostólica, habla de las respuesta al deseo del hombre. Estas cuatro dimensiones son una manera de decir que el deseo de verdad, justicia, belleza, que tiene en el corazón, en la comunidad cristiana, comienza a ser practicado.  Una universalidad, un tener en cuenta todos los aspectos de lo real, un subrayar lo positivo que nace, una amistad verdadera, un valor único irrepetible de la persona, como decía Juan Pablo II.  Inmediatamente hay una vida nueva, en marcha.  Y yo puedo decir, mirando a la cara al marxismo, que yo no soy más enajenado aún siendo pobre.

       La enajenación no me pertenece como jamás perteneció al pueblo cristiano en cualquier momento de la vida, vida de veinte siglos.  Quien vivió el cristianismo vivió libre.  Tanto como esclavo en Norteamérica, esclavos que generaron los spirituals.

       Fue más libre que su patrón.  Hizo una experiencia de liberación inmediata.  Esta es la primera cuestión, la comunidad cristiana propone una liberación en marcha que antes que social es humana, es metafísica, es del hombre y tiene registración social en la caridad vivida, tiene registración en el hecho de que el error, la culpa que existe en el pobre y en el rico, es juzgada y perdonada. 

        Es juzgada, el error existe.

       Recuerdo cuando fui a Manaos con el padre Cenci, hoy en Roma, y con Giuliano Frigeni, hoy obispo de Amazonas, y que visitaba a las familias y no perdonaba el hecho de que un pobre fuera infiel a la esposa, no cuidase a sus hijos o no trabajase.  Juzgaba este hecho.  Le decía que estaba equivocado, no le hacía un descuento porque era pobre.  Decía lo que era justo y enseguida le proponía una experiencia posible de cambio.  El deseo era educado, es educado ante todo porque se dice lo justo y segundo porque te propongo la experiencia de una presencia ante una vida excepcional, distinta.  Y tercero porque incluso la negación del deseo, el error, es juzgado y perdonado, te da otra chance.  Todas cosas que comúnmente no existen.  Y cuarto porque la amistad es posible entre ricos y pobres, entre europeo e indio, entre hombre y mujer.  Tan cierto es que lo que comúnmente es imposible, una familia que dure, una educación que saque a los hijos de la violencia, todo esto es una experiencia en marcha.  Deben describirla ustedes durante estos días.  Nuestras obras sin una comunidad cristiana atrás, no tienen ningún sentido.  Pero la comunidad cristiana es la experiencia para el rico y para el pobre de un nuevo pueblo en marcha.  Olvidarse de esto, como continente y como Iglesia es suicidarse.  Esta comunidad cristiana, por ende, como experiencia de liberación del yo, tiene como primer resultado la caridad, el abrazo conmovido de la necesidad del otro.  Y como segundo paso el descubrimiento del trabajo.  Aunque sea un pobre trabajo.  Un trabajo explotador en virtud de una estructura de injusticia, pero al mismo tiempo un trabajo que te permite ser libre.  Porque la experiencia cristiana, dos mil años atrás, hizo del trabajo manual, del trabajo de cualquiera, una experiencia de libertad justamente porque yo puedo con este trabajo tratar de hacer la vida de mi familia más digna, pero inmediatamente pasa a ser el nexo profundo entre yo y quien creó todo, y ofrecerlo por el bien del mundo.

         El Ángelus, la famosa escena del Ángelus, dicho por los pobres de todas las épocas, desde el Medioevo en adelante, como el nexo profundo entre lo que uno hace y el infinito.  Como del famoso pensamiento que leíamos treinta años atrás, el del campesino ruso que recitaba el Ángelus, que rezaba, que rezaba! era el nexo profundo con todo, su gesto era libre.  La comunidad cristiana, la caridad y el trabajo, desde el vamos es digno.  Explíquenme por qué si habían nacido protestantes hicieron los spirituals.  ¿Por qué esta experiencia de libertad absoluta en un trabajo de esclavos?.           Nosotros esto lo decimos como resultado de muchas experiencias.  El trabajo es redentor incluso si el patrón me roba el salario.  Y del trabajo entonces las obras.  Lugares en los cuales uno no solo rescata la experiencia personal de amistad, de caridad, de transformación de la realidad en el trabajo, sino que crea formas de vida nuevas.  Como nos dijo el Papa en Rímini en el ´82.

Los lugares en los que esta diversidad comienza a manifestarse incluso socialmente.  Las Misiones Jesuíticas en las cuales no existió solamente una espiritualidad, si bien confrontada con la experiencia del yo, sino también una forma que es diversa, por la cual quien está oprimido comienza a tener libertad.  Una favela reconstruida, una pequeña-mediana empresa afirmada como valor, a mitad camino entran las multinacionales y el estado, una escuela donde yo aprendo y donde comienzo a hacer experiencia de esta educación que también desde el punto de vista de la teoría económica es el factor de la libertad.

        La obra, definida por Giussani como una respuesta orgánica a la necesidad, donde la respuesta a la necesidad del trabajo asume una forma nueva.  Es lo que deberemos describir estos días.  La obra en la que esta experiencia de pueblo, esta compañía de la comunidad cristiana, se transforma en un “hacer con”, se transforma en una hipótesis positiva del “hacer con”.  Todas estas obras que describimos y muchas otras que queremos testimoniar nacieron de visionarios, de gente que comenzó a meter sus manos, a no tener asco, mientras otros se lamentaban y hablaban de otras cosas.  Se puede engañar a una nación durante algunas décadas con los derivados del petróleo y el dinero que entra del petróleo diciendo que esto es una liberación, pero antes o después el habitual desengaño llega.

         Pero una obra implica una liberación que quien la lleva a cabo: la experimenta.  Durante estos veinte años en América Latina escuché muchos testimonios de gente de las favelas contando la experiencia de liberación que significaba estar involucrados en obras.  Y a partir de la obra el compromiso por la justicia social.  No contentarse, no dejar de decir que es necesaria la justicia social.  Pero partiendo de intentos, diciendo que justicia social nace ante todo del dilatarse de estos intentos.  En qué se equivocaron los potentes de entonces?  Cometieron el error de matar las reducciones o Misiones Jesuíticas.  Se equivocaron en no hacer de las reducciones un intento que se transformara en modelo general.  Pero luego de tres siglos decimos todavía que el problema de América Latina es dilatar estas obras. Tan cierto es esto que con mucha tranquilidad de todos, quisiera que si alguien lo cree, fuera desmentido, la formación profesional también aquí la generaron los salesianos.

        Como en todo el mundo la formación profesional moderna es la dilatación de experiencias en marcha.  Vemos intentos en marcha, como el de don Bosco, que comenzó en Turín.  La justicia social como la dilatación de estos intentos de pueblo.  Pueden también no nacer de los católicos.  Aquí nosotros nos entendemos hermanos, de los ensayos socialistas, liberales, de cualquier tipo, pero la dilatación de las experiencias existentes es un estado que incluso aquí en América Latina debe valorizar lo que está en marcha.

      Entonces hoy debemos comprender que lo que estamos haciendo, es ya desde ahora una liberación en marcha, que como método mira todo porque nace de comunidades cristianas que inmediatamente proponen una liberación al yo.  Que hacen descubrir a este yo la amistad, los lugares humanos que le hacer experimentar la caridad, que le permiten la experiencia del trabajo, que hacen nacer obras, que a partir de estas obras se tiene una idea de justicia social y de relación con la política que no es el liberalismo imperialista y no son tampoco las dictaduras enmascaradas por fachadas religiosas.  Y yo digo, por qué América Latina no se desarrolló como Norteamérica?  Respondo así, citando la historia.  Porque no se creyó en el catolicismo.  Porque se lo abandonó.  Porque no se creyó que esa liberación del yo fuera algo válido a nivel global.  Porque se redujo el catolicismo.  Porque la espiritualidad que vivimos hoy o la tentación política, además de ser masacrada, digámoslo, por proyectos masónicos que se transformaron en estados, no fueron creídas por ellos mismos porque la profunda crisis histórica del catolicismo se transformó en crisis social, se transformó en crisis dualista en quien vivía la Iglesia separada de experiencia de obras y por ende este intento no fue un intento capaz de dilatar la experiencia de liberación existente que hay en el catolicismo.

       Es necesario releer la historia de otro modo, sobre todo los católicos deben dejar de ser los idiotas seguidores del marxismo.

        Si tienen que hacer una revisión histórica que no la hagan leyendo el 1492 de modo antihistórico, pero léanla en la crisis profunda de una Iglesia que no supo llevar hasta el fondo la liberación del yo.  Esta es la autocrítica que se debe hacer.  El no haber sido lo suficientemente católicos es lo que llevó a la incapacidad de llevar adelante un continente.  Entonces este es nuestro modo de mirar nuestra pequeña experiencia de obras, un pequeño ejemplo de la experiencia de liberación pero ya completo.  Y entonces pedir a los demás, a cada uno, que hagan lo mismo.

4°) Resumamos:

                         Primero, la confusión de la América Latina.

                      Segundo, una experiencia positiva que nosotros vivimos pero como aislados del contexto, sin nexo.

                      Tercero, el paso de experiencia que tenemos hacer, una liberación ya operante que es el juicio sobre todo, que es el juicio sobre todo porque los cristianos de los primeros siglos no tenían el problema de que el imperio romano no fuera liberado, miraban todo como algo ya en marcha.  También nosotros decimos lo mismo conscientes de que en el proyecto de Dios también esto sea todo, pero concientes de que si hay una crítica para hacer a nuestro catolicismo es la de no creer en Él lo suficiente en él y de cambiar de método cuando hablamos de política y de sociedad casi asustados de las grandezas que aparecen.

          En cambio la primer tarea de la Iglesia, incluso siguiendo al Papa, porque si se lee la “Deus Caritas Es”t se verá que se dicen estas cosas, se dice lo que figurará en la campaña del AVSI de este año, que ninguna sociedad justa dejará afuera la caridad y que el método de la subsidiaridad.

No digamos aquí subsidiariedad que no quiere decir nada, sino de este partir de abajo, de la valorización de estas obras, es ése el método de liberación del mundo.  Nosotros debemos repetir esto incluso cuando esto parecería estar afuera de la historia.  Si lo vivimos debemos repetirlo.

Entonces cuarto punto, ¿cuál es nuestra tarea?  ¿Cuál es nuestra tarea en las obras que hacemos?  Nuestra tarea ante todo es una tarea educativa y metodológica.  Vale decir, nosotros no nos debemos cansar, primer paso de este cuarto punto, de educar nuestra libertad, nuestra inteligencia, nuestra razón a esta integralidad de condiciones.  La tarea de nuestras obras es que cada uno de nosotros haga este recorrido y que la gente que está a nuestro alrededor haga este recorrido.

          ¿Porque si lo hace, qué sucede?  Será gente que vivirá libre.  Será gente en una favela, pero libre.  Será gente que no tendrá grandes cuentas en los bancos pero que será más libre que quien, incluso en Norteamérica, tiene una gran carrera, pero que a los cuarenta años está desesperado.  Hasta en el mundo grecolatino existía como mito el mito de la felicidad.  Incluso del pobre.  En el mundo latino era típico este extraño mito de la familia pobrísima pero feliz, era un mito, era la percepción de que la felicidad no consiste ante todo en tener plata.  Para nosotros, la primera tarea de nuestras obras es que quien se sienta tocado, haga esta experiencia de educación a la libertad, al juicio, a la verdad, a la percepción de la posibilidad de una existencia digna incluso cuando se es pobre.  La primera tarea de nuestras obras es educativa, en las condiciones en las que estás y podés vivir.  La primera tarea es esta.  Porque si hacemos obras en las que incluso damos muchas cosas a la gente, pero de modo asistencialista, esta gente no será libre.  Si incluso nos transformamos en grandes empresarios en América Latina pero no percibimos esta libertad en marcha, haremos plata a diferencia de los otros, en  un mundo desigual, pero no seremos libres, ni nosotros ni quienes nos rodean.  La primera tarea es la educación hacia esta libertad.  Por ende nuestras obras están íntimamente ligadas a la experiencia de comunidad cristiana, de movimientos, como CL y otros que se viven.  Se debería mostrar cómo también en la estructura de respuesta se vive esta liberación.  Qué diferencia hay entre una obra respecto a un movimiento o una comunidad cristiana?  Que esta educación a la libertad lo hace “forma nueva y diversa”.  Esto es lo que pienso que durante estos días debemos hacer, tenemos que documentar cómo esta liberación como experiencia se hace en forma nueva.  Por esta razón quisimos que hayan muchos momentos comunes durante estos días.  Para que se mostrara metodológicamente cómo en la caridad, en la educación, en la en la empresa, se pueden hacer formas nuevas.  Lo tenemos que documentar para todos, luego se puede trabajar en pequeños grupos y todos pueden mostrarlo.  Empecemos mostrando cómo la metodología es educación a todo, tenemos que capturar como una escuela puede ser educación a la libertad.  Como lo puede ser una obra de un organismo no gubernamental, como lo puede ser un empresario, una obra de caridad, tenemos que documentarlo, capturarlo, mirarlo, verlo, porque desgraciadamente uno puede llegar a comprometerse por los pobres y ser más violento que si se hace algo para los ricos.  Me apena.  Uno puede comprometerse por los pobres y ser violento.  Uno puede decir que construye un mundo justo y ser más violento, esto se llama Vietnam, se llama Camboya, se llama Europa del Este, son muchos dictadores de países del tercer mundo.  Se pueden también llamar así proyectos dictatoriales de derecha que quieren arrastrar al pueblo.  Entonces se trata de entender por qué nuestras obras son experiencias de liberación, de educación, en qué cosas la experiencia de comunidad cristiana, que es ya liberación, se transforma en un intento de forma nueva.  Nuestra primera tarea es intentar esta educación y mostrarla.  Y por qué digo, hablando de educación, que debemos mostrarla?  Porque antes de que sea incluso una idea esta educación, nosotros la documentamos.  De hecho, siempre en este cuarto punto, decir que nosotros educamos ante todo y por ende queremos educar con formas de vida nueva y queremos mostrarla como algo más que una idea, que un proyecto, es seguir a quién es capaz de esto.  Nosotros no decimos cómo es que en las obras se construye la forma de vida nueva, teoría de vida nueva en una obra de caridad.  Ante todo queremos escuchar la descripción de padre Picao, de los Zerbini, de padre Pantaleo, de Bolívar que lleva a cabo obras educativas.  De hecho muchos de vuestros aportes hablan de que el desarrollo de la Compañía de las Obras es un desarrollo de encuentros.  Nosotros queremos documentar los encuentros para hacer que nuestras obras sean ante todo obras en las que se educa a la libertad construyendo formas nuevas.  Queremos describir los encuentros nacidos.  Queremos hacer hablar a quien ha sido capaz de hacer esto.  Para que sean intentos de educación incluso bajo la forma de vida nueva ante todo los contamos.  Porque nosotros nos encontramos con quién es capaz de educar, no decimos cómo se educa.  Las Misiones fueron intentos en marcha, los hospitales, las universidades, en el Medioevo europeo, los bancos mismos, las obras científicas, los cambios agrícolas, no tuvieron en sus inicios un ideólogo pero nacieron en los monasterios, en las ciudades, nacieron de las personas, primero es necesario ver cómo estas personas los hicieron y luego construiremos la teoría.  Por ende queremos contar esto.  Por ende para educar partimos de los intentos existentes.  Educativos.

       Segundo paso queremos servir a estos intentos.  Tan así es que la primer tarea de una Compañía de las Obras es decir, hay un Zerbini, bien, vamos detrás de él, diez, hay un Pantaleo, nos enfilamos detrás de él otros diez, los nuevos monasterios son estas obras, en la enormidad de América Latina comenzamos desde estos lugares.  Nos ubicamos alrededor de la universidad nacida en Lima.  Nuestros monasterios medievales, donde nació el cambio incluso social, son estos intentos existentes.  Para querer educar partamos de los intentos existentes y pongámonos a disposición de ellos.  Queremos aprender en lugar de enseñar.  De allí aprenderemos cómo esta educación es forma de vida nueva.  Porque si construimos nexos teóricos que no parten de los puntos en los que hay una novedad en marcha, si no nos ponemos a servir, seremos teóricos.  Y no solamente miremos los ensayos existentes, pero a medida que encontremos a alguien digamos, ahora contás vos y nos ponemos a servirte a vos que hacés, continuamente, esperamos encontrar muchos padre Pantaleo, muchos padre Picao, muchos Bolívar, muchos Belo Horizonte, muchos Salvador de Bahía.  La primera manera de hacer nexo es decir mirá que allí hay algo nuevo, andá allí a servir.  La primera cosa que decimos es vayamos detrás de esto. Y si uno viene de Europa queriendo que arranque Team Service, le diremos andá a trabajar allí.  Y si encontramos al empresario acá diremos, nos podés ayudar?  Nos podemos poner detrás tuyo?  Es un proceso en el que nosotros no inventamos a quien educa como forma de vida nueva, nosotros lo miramos, lo encontramos y lo señalamos y luego nos ponemos a disposición.

         Nuestra red de la Compañía de las Obras no es una red, como sucede ciertas veces, una red de puntos teóricos que no vinculan nada.  Ciertas estructuras europeas llegan aquí y hacen sus bases, sus antenas que conectan las antenas mismas porque no hay televisiones detrás.  Son antenas que sirven para dar trabajo a algún funcionario europeo que no tiene trabajo en Italia y que busca alguna financiación.

         Nuestras antenas parten de algo que existe, sirven para algo que existe y señalan algo que nace.  Sólo entonces, luego de hacer visto algo que existe, de haber servido algo que existe, de haber encontrado algo nuevo que nace y de haber señalado algo que nace quizás podremos rehacerlo imitando.  Entonces entiendan que, preparando este encuentro, alguien me decía: la primera cosa que según mi parecer advertí como necesaria, es una newsletter, es algo que señale continuamente lo nuevo y que incite a que cada uno señale lo nuevo que nace de modo tal que si, metafóricamente, estuviera todo el pueblo latinoamericano perdido, nosotros le podríamos decir: andá aquí, andá allá, andá allá.

        Como pudo renacer la vida en el medioevo aquí también en América Latina, luego de la Virgen de Guadalupe, la vida volvió a nacer desde los lugares de vida, quizás de orden religiosos, entorno a los cuales se formó una red.  Nosotros señalamos, ante todo encolumnarse detrás de estas personas, o si son ustedes capaces de hace nacer algo señalen ustedes lo que hay.  Entonces entiendan que el paso importante de ahora es, tercer punto, rehacer el recorrido personalmente y rehacerlo siguiendo a los maestros que existen, también de las obras.  Los maestros que existen en las obras son los que las hicieron.  Son los que las pueden describir.  Son aquellos detrás de los cuales nos debemos poner en acción.  Son aquellos que debemos señalar.  Podrían ser también los políticos, hay también políticos, son los políticos que hacen esto, que siguen este método, que humildemente se hacen portadores de cosas en marcha, quizás las transforman en leyes.

Entonces concluyo mi intervención abriendo no cerrando porque entenderán que lo que dije no tiene nada de teórico.  Lo que dije, que señala la crisis de América Latina, que señala nuestra conciencia de novedad pero también el límite, sugiere un método a recorrer personalmente y un modo de vivir este método en las obras que es seguir los hechos que hay, servirlos, probarlos de nuevo, vincularlos como noticia, y, nota final, no es que destierro la idea de que se haga un trabajo teórico, de reflexión.  Yo, luego de haber hecho la Compañía de las Obras, ahora estoy trabajando en la Fundación para la Subsidiariedad e intento hacer esto.  Pero este intento existente, que evidentemente en América Latina debe ser muy diverso, puede existir sólo si está estrictamente relacionado con la experiencia.  Caso contrario caés en teorías ridículas, pensás en cambiar el mundo pero construís ideología. 

Entonces estos días deberán ser sesiones plenarias, experiencias compartidas y líneas de método como las que dije y otras, sea desde el punto de vista personal que de las formas nuevas de quien la hace.  En la asamblea de mañana a la tarde un intento de retomar sistemáticamente estas preguntas.  En los pequeños grupos una manera de aplicarlas en los diversos casos.  En la asamblea final, el informe final de Vignali será un subrayar donde hay una relación, y armar vínculos, una red de hombres como quiere ser nuestro intento.  Que sea grande o pequeño no depende de nosotros.  El problema es sentirlo inmediatamente vencedor.

 Santiago de Chile, Meeting de CdeO, 2006

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