Quiénes somos

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La CDO ante todo es una red, un punto de encuentro que permite de alguna manera la participación de todos en la riqueza y el valor común.
Descripción

La experiencia de la Compagnia delle Opere (Compañía de las Obras) nace sobre todo del reconocimiento de lo positivo de emprender, de poner en marcha una libertad que, a través del trabajo, expresa la tendencia hacia lo que da sentido a toda la vida.

De este reconocimiento se origina el deseo de compartir apasionadamente el intento de emprender del otro, una manera de compartir concreta, que no pretende reemplazar al otro ni enseñarle el oficio, sino acompañarlo en su intento.

En efecto, nuestra compañía persigue ponerse al servicio de las empresas para que crezcan y para educarnos en aquello por lo que vale la pena vivir, es decir, hacer empresa.

CDO ante todo es una red, un punto de encuentro que permite de alguna manera la participación de todos en la riqueza y el valor común.

Bernhard Scholz
El Presidente

UN CRITERIO IDEAL, UNA AMISTAD OPERATIVA

La Asociación Compagnia delle Opere (CDO) nació en 1986 “para promover y tutelar la presencia digna de las personas en el contexto social y el trabajo de todos, así como la presencia de obras y de empresas en la sociedad, fomentando un concepto del mercado y de sus reglas que comprenda y respete a la persona en todos sus aspectos, dimensión y momento de la vida” (art. I de los estatutos).

CDO es ante todo una asociación de empresarios que, en su vida cotidiana, construyen y desempeñan su trabajo con compromiso en la sociedad, según el principio que rige la actividad: “un criterio ideal, una amistad operativa”.

Este es el significado auténtico de una idea que ha ido creciendo con el tiempo, convirtiéndose en la esencia de todas las acciones.

Y es por eso que hoy CDO es una asociación empresarial de importancia nacional e internacional, presente en Italia con 40 sedes, en el extranjero con 15 sedes y que cuenta con más de 34.000 empresas asociadas.

La Compañía de las Obras ha sido un lugar de reflexión y profundización sobre el significado del trabajo, sobre el sentido del emprendimiento, sobre los criterios de una economía para el bien de todos.Muchas de estas reflexiones, que siempre nacen de la experiencia laboral y empresarial, han emergido con mayor claridad en su validez y su fuerza frente a la crisis.

La cdo pone a la persona en el centro de la reflexión: la persona del empresario y la persona del colaborador, con la convicción de que es fundamental comprender el origen de su “hacer” y no detenernos sólo en las consecuencias.

¿Por qué motivos se hace una empresa?
¿De dónde nace el deseo de innovar?
¿Cuáles son las razones que empujan quien trabaja en la pequeña y mediana empresa a afrontar – día tras día, con realismo y audacia – los desafíos de un mercado globalizado?
¿Y cuáles son los criterios idóneos para vivir tales desafíos?
¿Dónde se encuentran y cómo se alimentan las energías para afrontar con coraje y creatividad la intemperie de una crisis financiera y económica?
¿Qué conduce a afrontar con espíritu constructivo y atrevido las dificultades burocráticas, la presión fiscal, la falta de infraestructura, la jungla de las leyes nacionales e internacionales?

No es posible responder de forma exhaustiva a estas preguntas basándonos únicamente en la búsqueda del lucro; se necesita considerar otros factores más decisivos, pues son más incisivos; entonces se vuelve posible recobrar la conciencia del valor de la empresa como lugar social en el cual se desarrolla una parte importante de nuestra propia vida, en el que se expresan y crecen los talentos y la humanidad de cada uno.